El diagnóstico temprano de un tumor puede
permitir la extirpación de éste con
una mínima cirugía permitiendo conservar,
en muchos casos, la mama y la salud de la mujer. La
mamografía es el método, hasta el momento,
más adecuado para diagnosticar un tumor que
aún no ha presentado ninguna sintomatología.
Debido a esto es muy recomendable:
- Acudir de forma continuada al ginecólogo.
- Realizar una mamografía periódicamente.
Hábitos saludables
Los especialistas aseguran que llevar una dieta saludable
pobre en grasas y rica en el consumo de frutas, verduras
y aceite de oliva reduce el riesgo. Además,
realizar ejercicio físico sobre todo en la
etapa adolescente es beneficioso porque evita la disminución
de la depósitos grasos retrasando así
la menarquia temprana. No debemos olvidar mencionar
el tabaco y el alcohol como dos de los elementos que
conviene erradicar de nuestros hábitos diarios.
Muchos expertos aseguran también que la prolongación
de la lactancia protege a la mujer del desarrollo
posterior de un cáncer de mama.
Aspectos psicológicos
Uno de los mayores problemas de la enfermedad es
el aspecto psicológico. Las mujeres con antecedentes
familiares viven angustiadas pensando en la posibilidad
de manifestar también la enfermedad y se produce
entonces una sobreestimación de su riesgo.
La mayoría de miedos de la mujer con cáncer
de mama es el miedo a morir y al desfiguramiento físico
(perder el pelo o el verse mutilada a pesar de los
avances que hoy en día existen en el tema de
la reconstrucción ). Esto produce sentimientos
de culpabilidad, de soledad, de renuncia a la maternidad,
dejan de tener confianza en sí mismas sitiendo
perder una parte importante de su feminidad. El no
encontrarse bien les conduce inevitatablemente a una
depresión, dejando de llevar una vida normal...
El cáncer se convierte en su único pensamiento
y provoca una disminución en definitiva de
su calidad de vida.
Sintomatología
Es muy importante que la mujer mediante la autoexploración
esté pendiente de cualquier alteración
que detecte en la mama para acudir en cuanto antes
a su ginecólogo. Si bien es cierto que en fases
tempranas el cáncer no se manifiesta con ningún
síntoma, en muchos casos existen signos de
alerta como pueden ser la aparición de un nódulo
en la axila, fijación de la piel a la mama,
retracción y secreción del pezón,
dolor, cambios de tamaño de alguna de las mamas,
irregularidades en el contorno, menos movilidad de
las mamas al levantar los brazos o alteración
de la piel como la aparición de úlceras,
la piel de naranja o los cambios de color.