|
En España las cifras no son tan preocupantes,
entre un 7-10%, pero es un problema que va en aumento,
debido al cambio de los hábitos alimentarios
y el ritmo de vida. El niño gordito
tiene mayor riesgo de convertirse en un adulto obeso.
En niños obesos mayores de 6 años existe
una probabilidad del 50% de seguir siendo obesos en
la edad adulta, cifra que aumenta hasta el 75% en niños
obesos de 10 a 14 años.
La mayoría de los niños obesos sufrirá
a lo largo de su vida infantil y adulta problemas ortopédicos,
dermatológicos y psiquiátricos entre otros.
El tratamiento debe tener como objetivo una pérdida
de peso razonable basada en una alimentación adecuada,
ejercicio físico y una terapia conductual que consiga
establecer un cambio en el comportamiento alimentario
y sedentario de la familia.
Es muy importante que los padres entiendan que son el
factor más importante del tratamiento y que deben
adoptar unos hábitos alimentarios correctos. Es
necesario elaborar un plan de alimentación de las
comidas que se hagan conjuntamente para toda la familia
y planificar las individuales, cediendo ante algún
capricho con la finalidad que el niño se encuentre
motivado y no sea una dieta tan restrictiva.
Casi la mitad de los escolares comen en el colegio, por
lo que hay que conocer el menú semanal y completar
adecuadamente el resto de comidas. El desayuno, la comida
más importante del día, ha de tomarse sentado
en la mesa y debe componerse de lácteos, cereales
y fruta, completándolo en la hora del patio con
un bocadillo pequeño o fruta.
Hay que evitar el consumo excesivo de aperitivos, refrescos,
embutidos y bollería. La adquisición de
hábitos alimentarios saludables en la etapa infantil
es muy importante a la hora de prevenir enfermedades
y promover la salud.
|